lunes, 21 de noviembre de 2016

K.A. Mitchell - Serie Malos en Baltimore #1 y #2


1. Mala Compañia
Algunas cosas son más dulces que la venganza.
―Necesito un novio.
Al oír esas palabras de la boca de su muy hetero ex-amigo, es suficiente para que el columnista y editor Nate Gray se atragante con su cerveza Corona. Han pasado trece años desde que el padre de Kellan Brooks aplastó a la familia de Nate en su ascenso a la riqueza y el poder. Incluso ya desde entonces confió a Kellan que podría ser gay... sólo para discutir con su mejor amigo y humillarlo ante toda la escuela secundaria. Lo último que Nate esperaba era a Kellan pidiendo su ayuda.

Romper su compromiso con la hija de un senador fue el colmo para el director general, que era el padre de Kellan. Frustrado por haber sido corrido, y las palabras de su padre diciendo que “deseaba que Kellan no hubiera nacido”, todavía resonaban en sus oídos, Kellan se volvió a Nate. En un movimiento digno de un asaltante corporativo, Kellan planea la venganza final. Salir como el novio del hombre, traicionaba a su padre homofóbico.

Convencer a Nate para seguir el juego no era fácil. Es aún más difícil averiguar por qué la mentira se siente tan cercana a la verdad.


2. Mal novio
Algunas veces es bueno ser malo. Realmente bueno...
Después de que Eli Wright revelara su homosexualidad, sus padres lo echaron. En los cinco años transcurridos desde entonces por su cuenta, ha creado su propio camino, ha vivido con sus propias reglas, decidido a nunca cambiar ni por él mismo, ni por nadie. No está en contra de encontrar al hombre perfecto, pero el hombre perfecto ahora, simplemente sería excelente.

¿La recompensa de Quinn Maloney por diez años de guardar fielmente los secretos de su novio fuertemente encerrado en el armario? Una maldita llamada de atención con el que acompañar su café de la mañana. No solo Peter tuvo aventuras amorosas, fue derecho a casarse con su novia embarazada sin que Quinn revelara su historia.

Con el bautizo del bebé avecinándose y Quinn esperando fingir una cortés fachada, decide que ha tenido suficiente juego para el mantenimiento de la paz. Un guiño de un tipo mucho más joven, que usa delineador de ojos en un bar, y Quinn encontró una cita perfectamente escandalosa para la ocasión.

La cita va mejor de lo que jamás imaginó. Y mucho peor, cuando Eli convence a todos que están locamente enamorados. Eso no formaba parte del plan, pero cuanto más averigua Quinn sobre el hombre que se esconde detrás del maquillaje, más desea que sea cierto.


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