martes, 20 de diciembre de 2016

Jade Archer - Serie Contacto del #1 al #4


1. - Por que Escapo Jay
Jaycen respiró hondo cuando se abrieron las puertas del holo-vador en el piso de socios ejecutivos. Sabía que no tenía manera de evitar dar esos pasos en la alfombra de felpa de tejido vellorín. Pero dudaba la mayor parte del tiempo. Finalmente el propio coche empezó a impacientarse.
—Ha llegado a la ubicación seleccionada. ¿Le gustaría seleccionar un destino diferente? —preguntó la voz del sintetizador remilgadamente.
Sí, pensó Jaycen desesperadamente. Pero no lo dijo.
—No, gracias —respondió.
—Entonces por favor, baje del vehículo y que tenga un buen día, —le volvió a decir la voz.
—Si cambiara a gordo, —resopló, pero rápidamente dio unos pasos en el pasillo desierto cuando las puertas del holo-vador se cerraron y se alejó.


 2.-Donde Encontrar a Harte
El bosque estaba quieto y en silencio.
Demasiado tranquilo. Las llamadas guturales, en pleno auge, del walfrin, se habían apagado. El parloteo y graznido de las innumerables especies de aves nativas, estaban de repente en silencio. Incluso los altos sonidos del canto de los insectoides se habían desvanecido. Era como si de repente se hubiera congelado el aire y todo estuviera listo y esperando. Sin embargo, no era la venida de un
deshielo de primavera lo que esperaban todos.
 Algo estaba por ahí. Algo que no estaba acostumbrado a estar rodeado por el bosque. Algo que no
tenía ni una pista de como permanecer oculto y discreto, moviéndose a través de la espesa vegetación de Gerilan.



3.- Que Hacer con Lore
Rhyn se inclinó hacia atrás en su chirriante silla de piloto y casualmente la arrancó con fuerza de la parte inferior de la consola. El “Orgullo de Baker” ni siquiera se inmutó por el abuso. Se mantuvo en órbita en la fría luna de Siliam 3 con la tenaz persistencia del verdadero chucho
callejero que era.
Rhyn sonrió satisfactoriamente. El bastardeado carguero estaba por encima de cualquiera de los elegantes últimos modelos que utilizaban diariamente algunos
contratistas de seguridad. Suspiró contento, se rascó distraídamente el triángulo de piel lisa marrón oscuro que asomaba del cuello abierto de su túnica, se quitó el maltratado sombrero de sus ojos y se preparó para una larga siesta. Esta realmente era la manera de vivir, pensó. Sin molestas reglas ni reglamentos, sin compromisos, sin socios persistentes ni equipos problemáticos. ¡Ahh! Qué felicidad.
Justo cuando cerraba sus ojos para descansar y tomar el sol en el resplandor de su existencia libre de
preocupaciones el comunicador comenzó a ladrar molesto, exigiendo su atención.
—Fffff.
Rhyn miró de reojo a la luz azul que parpadeaba inocua y plácidamente en el tablero de mandos con
frustración.
—¡Joder!


4.- Rescatando a Blade
Deminic estiró sus largas piernas y se recostó en el cremoso y ultra suave asiento de cuero sintético. Viajar entre dos contratos en la suave e insonorizada limusina, ciertamente tenía sus ventajas. De hecho, últimamente, parecía el único lugar donde podía relajarse. Entre las reuniones de negocios con los aduladores dueños, las funciones con aduladoras azafatas y las citas sin fin con organizaciones de caridad, que solo querían “un momento de su tiempo”, estaba de los nervios.
Dejando escapar un profundo suspiro de frustración, volvió la cabeza para mirar por el oscuro vidrio el corazón del barrio del distrito de negocios de élite de Mebian 7. Vio como la multitud de la clase alta, los únicos permitidos en este nivel, acudían en masa a las iluminadas tiendas como insectoides. Todos estarían disfrutando de sus fabulosas compras, antes de irse a casa, a sus perfectamente arreglados apartamentos, y se sentaran a comer su exquisitamente preparada comida. Estaba tan harto del prístino y estéril montón de ellos.
Por un momento se preguntó si no sería hora de moverse de nuevo. Había estado en Mebia 7 Prime, el planeta central del sistema Mebian, durante casi cuatro años estándar. El feroz mundo de los negocios en este sistema debería haber sido el lugar perfecto para encontrar lo que estaba buscando, un desafío.


No hay comentarios:

Publicar un comentario