lunes, 16 de enero de 2017

Megan Derr - El Brujo del Bosque

Érase una vez un rey. Él era un joven rey, tenía sólo treinta tres veranos, y gobernaba un reino pequeño, silencioso, no tenía ningún mayor problema que una banda de ladrones ocasionales o un hechicero cuyos hechizos estuvieran fuera de control.
Los padres del rey murieron cuando era muy joven, dejándolo no sólo con un reino para gobernar, sino también para mantener a dos hermanos. Dio su mejor esfuerzo, el joven rey, pero siendo poco más que un niño no sabía mucho sobre la educación de los niños.
Los hermanos crecieron sanos, hermosos pero egoístas y desagradecidos. A pesar de que todos en el reino sabían que no era culpa del joven rey, él se sentía culpable por cada error cometido por sus hermanos.
Decidió que debían aprender los caminos del mundo de una vez por todas y ganar el honor y el orgullo que les faltaba, y para esto organizó una gran fiesta que se celebraría durante dos días.
Entonces dijo a sus hermanos que deberían, dentro de estos dos días elegir un cónyuge, una nueva vida y aprender algo de ella, o serían expulsarlos del reino.
Airados, los hermanos protestaron, pero el rey se mantuvo firme: el matrimonio o el exilio.

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